Y es que bueno... no es pero nada normal ir caminando por la calle, escuchando felizmente el mp3 refugiado bajo apariencia besuguil cuando, de repente, veo a un señor que se me acerca y hace la gesticulación de que va como a decirme algo. Amablemente, me quito los cascos mientras me paro, y él me dice "Hola joven" "Hola" - le contesto yo. "Que sepas, ¡que aquí mando yo!" y coge se larga caminando, mientras observo con atención como lleva colgando un cartón que pone "FBI" Me quedo mirándole, otro señor más atrás por la calle igual. Nos miramos con cara de flipe, me doy la vuelta y sigo mientras digo "Pues vale" y pienso "¡Mentira, porque soy el regente de la todopoderosa Guttburgo!"
Total, que instantáneamente se me ha ocurrido esta entrada. Y es que se llama "freak" a todo el mundo. Creo que "freak" viene de raro, al menos por lo que dicen por ahí. Realmente no lo sé, pero bueno. Realmente, viendo a algunos engendros, yo creo que se emplea el término demasiado a la ligera, y para ejemplo, este señor del FBI, de un programa de cámara oculta o directamente, absolutamente beodo (a las 11:25 de la mañana...) Realmente, en Zaragoza ya he podido ver unos cuantos ejemplos de gente muy rara. Y, alegres personillas, no me refiero a Jesús (que es una persona que cuando estoy con él, suelta cosas tan absurdas que me descoloca incluso a mí, haciéndome sentir extremadamente poco imaginativo. Fijaos, el otro día, aparte de hablarme de setas alucinógenas y tal, me contaba sus técnicas de desorientación de la gente que va en coche. Se me pone "mira, Adrián vive en la calle Amsterdam. Podríamos coger, y cambiar el rótulo por uno que ponga no-calle Amsterdam. ¡Así seguro que se confunde! ¡Es infalible!" Así escrito no tiene gracia, pero es que encima, tal y como lo cuenta... yo me meo XD)
Así pues, vamos a hablar de los elementos extraños que pueblan las noches de Zaragoza, y que no trabajan para el FBI. El primer hombre que me maravilló fue el que nos encontramos en la plaza de los Sitios, una noche que iba con Saúl & cía. La Plaza de los Sitios es un lugar estándar de botellón en mañolandia, para quien no lo sepa. Y obviamente, viene la policía a pasar el rato. Total, en estas, un señor con pinta de turista que tiraba, relativamente, para atrás, se nos acerca. "Oye, perdonad, ¿pero qué hace la policía por aquí? ¿no permite las reuniones en Zaragoza" Semejante pregunta lúcida y brillante es respondida por el típico "No, es que hay gente de botellón y claro, la policía viene porque no se puede beber en vías públicas y blablabla" "Oh, pues qué mal que no dejen beber... pase el alcohol, pero seguro que estos jóvenes no lo hacen. Me pregunto de veras por qué estará aquí la policía. Bueno bueno, pues gracias eh... la verdad es que es curioso esto de que beban. No me termino de creer que sea alcohol... (etc. etc.)" :-| Lo gordo del asunto es que, tras insistir rotacionalmente en el asunto, el tío coge, se larga... y se acerca a otro grupo... para soltar exactamente lo mismo. Yo le ví repetir el proceso hasta tres veces... Como poco demuestra un asocialismo inquitetante.
Aunque para asocialismos... La verdad es que no entiendo a los que se van de noche en plan autista con la gente... ¿qué problema mental tendrán? Otro ejemplo, un señor con el pelo al cero, de trentaitantos, con vaqueros completamente ceñidos a sus piernas y un porte que en cierta manera recuerda al señor Burns (y lo digo yo que no veo los Simpson) Saúl me ha recordado muy amablemente su nombre artístico antes (porque yo directamente no me acuerdo): Omael. (también podéis mirar este otro) Este engendro lo he visto dos veces y lo he padecido sólo una. Afortunadamente. Un loco que se te acerca sábados noche, y te empieza a hablar acerca de que hay que ser bueno en esta vida, actuar con bondad, seguir los designios de Dios... Y luego empieza a hablarte del poder de las estrellas y a repartirte horóscopos y parábolas, y a hablarte de tus cualidades y virtudes gracias a su guía de astros (en su mente) es... acojonante. Lo padecí en la fiesta de ingenieros, durante casi media hora ante la insistencia de Pedraza, al que aprovecho para maldecirle desde aquí, casi media hora. Y porque las que llegaron tarde dijeron, afortunadamente, que ya les había iluminado. Si no, habría sido el maldito horror. Yo me refugié con mis compañeros Adrianes un buen rato, aunque durante cinco minutos le permití adivinarme el futuro. Y eso que no nos leyó la mano 8-)
Total, que uno piensa... ¿qué coño es de las vidas de estas gentes? ¿Qué les dan? ¿Hay más pululando por ahí? No sé, la verdad es que es triste... aún más que la gente se ría de ellos... pero bueno, supongo que es lo que hay, y que ellos, al menos en parte voluntariamente, se lo buscan.
"El umbral del dolor son aproximadamente 1000 decibelios, la intensidad de sonido que producirian las helices de un avion a reaccion" - César de la Fuente del Rey










