Juzgad vosotros mismos...
¿Nunca os ha pasado, que cuando termináis un libro, sentís "¡qué gran libro acabo de leer!", y os sentís como emocionados? Quizá no sea una descripción muy precisa, y es que realmente es difícil de explicar. Puede sonar extraño, pero realmente hay historias que te consiguen como llegar al corazón, y hacer sentir como... hum... no sabría decir si vacío, emocionado, incluso nervioso. Como si realmente lo que acabáis de leer os haya parecido un señor libro. No sé, es que es extraño, y últimamente ya me ha pasado dos veces en apenas un año.
De hecho, un día llegué incluso a pensar en empezar a escribir una especie de relatillo corto, que hablase de las emociones que provocan los libros en quienes los leen, y en quienes los escriben. Que la propia pluma del autor fuese dando rienda suelta a la especial relación entre el autor y su escrito, como formando parte de él y queriéndolo dar a los demás. El problema es que eso es difícil de redactar.
Durante este verano, me han surgido en mi mente un par de historietas nuevas, que más o menos he desechado porque daban lugar a historias demasiado largas que no iba a hacer, y con un final no visualizado... a parte de un poco pornográfica una ya de primeras, pero bueno. Y más o menos hacia finales de Septiembre, mediados del mes pasado, surgió en mi mente una nueva idea. Pretendía hablar de la confusa relación del autor con un amigo suyo, el cómo sentía que a veces le trataba revelándole sus más íntimos secretos, y sin embargo otras le defraudaba. Cómo el autor siempre se preocupaba por él, pero el amigo pocas veces se preocupaba por él. La historia pretendía exaltar en cierta manera la amistad... para después hacer ver, al final, que el amigo del autor no era otro si no un libro. La verdad es que la historieta me gusta, y es posible que alguna época que me dé de estas de decaimiento que me caracterizan me anime a escribirla. Al fin y al cabo, es la idea que más me ha atraído y más completa me ha venido a mente en el último año.
Y todas estas reflexiones que me han venido a mente, y estas ganas de escribir historias que sólo falta que se me concreten, fueron gracias a un señor libro como es La sombra del viento, que hace realmente gala de ser un best-seller con todas las letras, no como otros. La historia simplemente llega. Y este viernes, terminé de una panzada con el ya empezado El Médico, otro señor libro que, pese a no exaltar la literatura de una manera tal como lo hace el primero mencionado, sin duda alguna es distinto al resto. Y el saber que algún día puedes encontrarte con estos libros, que no sólo son distintos (de esos se pueden enumerar una buena cantidad más, y de hecho entre ellos posiblemente están algunos de mis preferidos) si no que encima... te llegan... de alguna manera extraña, supongo que dependerá de cada uno, pero percibes que al menos para tí, son algo especial... sin duda, buscar esta sensación, permite fascinarse aún más con la lectura.
¿O nunca os ha pasado esto? A lo mejor yo soy el raro sentimental noño, que tampoco me extrañaría. A mí a noño hay veces que no me gana nadie
Un matemático y un físico van a una conferencia de física teórica,
con teorías de Kulza-Klein involucrando espacios de dimensión 9. El físico
está hecho polvo al cabo de un rato, pero el matemático parece interesado,
así que el físico le pregunta, aburrido:
- Oye, ¿cómo puedes aguantar este rollo ?
- Bah, es fácil, todo consiste en visualizarlo.
- ¿Pero cómo visualizar un espacio de dimensión 9 ?
- Visualizo un espacio de dimensión N y luego hago N igual a 9

